Esto es buenissimo, Clive Thompson descubre un estudio científico que explica porque somos tan malos haciendo regalos.

Despues de cuatro experimentos, unos profesores de marketing holandeses llegan a la conclusión que los conocimientos previos sobre alguien afectan negativamente nuestra capacidad para predecir sus gustos. Parece que los datos que almacenamos sobre esa persona (sea nuestra pareja, un amigo, o un famoso que solo conozcamos por la tele) sesgan la  información nueva que recibimos sobre ella (especialmente cuando es información que contradice de alguna manera esos datos) y son muy malos predictores de sus preferencias.

Vamos, que lo que sabemos de alguien nos puede ser muy util para otras cosas, pero no para acertar sus gustos.

El documento es una investigación científica en toda regla, llena de jerga chunga y calculos estadísticos, pero sus conclusiones son bastante claras. Llegan a realizar un experimento con estudiantes para eliminar el efecto “pareja” y la cosa sigue igual.

Más allá de su curiosidad científica, estos resultados pueden afectar la forma de comunicar algo sobre un producto. Ahora mismo estamos en pleno relanzamiento de una marca que  en muchas ocasiones funciona como regalo y, que quereis que os diga, la cosa da un poco de miedo😉

No, en serio; pensad en la cantidad de cosas que compramos para los demás, y pensad en que nos ha llevado a escoger precisamente eso. Si las conclusiones son ciertas, la nueva información (un campaña de reposicionamento, por ejemplo) no va a afectar nuestra elección, y nos vamos a equivocar igual. Hace que uno se tome la influencia de la publicidad con algo de prespectiva…