La nueva campaña de Flex me parece sencillamente redonda, un spot de primera de arriba a abajo. Su anterior película ya la clavaba a nivel estratégico (¡qué gran claim!), pero es en esta en la que la creatividad se afila al máximo, haciendo gala de un cuidado en los detalles excelente.

(como el spot aún no está en Youtube, hay que buscarlo en la home de Flex)

¡Y tiene jingle! Debo confesar que siento fascinación por los jingles. Siempre me han parecido una forma excelente de trasmitir el mensaje de una forma amena, (probablemente) más efectiva que otros recursos, e inteligente. Inteligente, sí, porque el jingle, no se toma a sí mismo en serio; es un recurso que invita a jugar, a participar de la comunicación de una forma despreocupada, creativa y sincera. Es hablar con el espectador y decirle “Mira, esto es un anuncio. Es algo ridículo, pero si te lo paras a pensar, todos lo son de alguna manera. Yo al menos no me avergüenzo de ello, ni lo intento disimular dándole forma de cortometraje mutilado. Esto está pensado para que te diviertas y guardes un buen sabor de boca cada vez que pienses en la marca“. O quizás es que me gustan demasiado los musicales, no sé.

Sea como sea, el jingle de Flex es un meme de tomo y lomo que se te instala en el cerebro y de ahí no sale. Ayer me levanté canturreándolo, y por la tarde media oficina la tatareaba. Para mí esto es la comunicación publicitaria; un arma de precisión que te predispone favorablemente hacia la marca que anuncia. Excelente.