Quizás no se preparó como un acto de contraprogramación “oficial”, pero esta semana pasada Antena 3 puso en práctica el primer caso que recuerdo de “contraprogramación conceptual”. Esto es, en lugar de A) emitir lo mismo que la competencia, o B) emitir algo muy, pero que muy semejante, Antena 3 aprovechó que Telecinco se pasaba el día promocionando la actuación de Jennifer López en una de sus galas, para entrevistar al ex-novio de la cantanteactriz.

Puede ser que sea otro de esos casos de “ver más de la cuenta”, pero a mi me pareció una jugada genial. Judo conceptual; aprovechar el trabajo de los otros para dar mayor importancia al tuyo.

Ese tipo de cosas raramente pasan en publicidad. Cada marca se preocupa de lo suyo ignorando al resto, hasta el momento en que es demasiado tarde y entonces copian al menor común denominador. ¿Donde está la mala leche? ¿Donde se esconden esos marketineros que se pasan el día hablando en términos bélicos, pero que no van más allá de “lo mismo, un poco más grande”?

Algún ejemplo habrá, pero yo solo recuerdo algo así en los casos de OPAs. Entonces sí se saca la artillería pesada, pero fuera de eso…

¿Qué pasaría si pensáramos cada campaña como una OPA contra la competencia? Al fin y al cabo, se supone que el despilfarro en comunicación y mala baba se justificar porque los accionistas son gente más bien conservadora a la que se debe motivar para salgan de sus casas y apuesten en algo incierto. Bien, ¿no es ese el perfil de muchos otros targets? ¿Acaso no les pedimos un acto de confianza, aportando bastantes menos argumentos?

Hace un tiempo, Marta Belmonte (¡buenas!) me pasó un caso estupendo entre BMW, Audi, Subaru y Bentley. No digo que todo deba ser así, pero ¿no le entran a uno ganas de desenterrar el hacha de guerra?

image-28.jpg image-29.jpgimage-30.jpgimage-31.jpg