Barry Schwartz es el autor de “The Paradox of Choice” (“Por qué más es menos”), un libro que, si está la altura de la ponencia delmismo Schwartz en TED, promete ser de los imprescindibles.

Schwartz empieza en un súper, pero acaba en el altar; la idea de que una sociedad es mejor cuando mayor libertad de elección tenga, no solo es falsa: es incompatible con la felicidad. Siempre, SIEMPRE pensaremos que habríamos podido escoger mejor, siempre pensaremos que nos hemos equivocado.

Un aumento de la elección implica un aumento paralelo de las expectativas, y, en consecuencia, un aumento de la frustración. No importa lo bien que hagamos elegido, ante una oferta casi ilimitada, siempre pensaremos que eso que rechazamos era la elección perfecta. Esos tejanos que no me probé eran los buenos, ese hotel seguro que era mucho mejor que el mío, ahora podría estar haciendo mil y una cosas más interesantes, si no me hubiera conformado con mi novia ahora podría estar casado con una modelo…

Hay una reflexión paralela que no me resisto a ignorar, Para introducir el concepto de “libertad de elección infinita”, Schwartz pone como ejemplo el sistema sanitario norteamericano:

En Estados Unidos ya no puedes ir al médico y que éste te diga lo que hay que hacer. En su lugar, el doctor dice”bueno, puedes hacer A o puedes hacer B: A tiene estos beneficios y estos riesgos, B tiene estos beneficios y estos riesgos. ¿Qué quieres hacer?”
Nosotros lo llamamos “un paciente autónomo”, como si fuera algo bueno, pero lo que está pasando en realidad es que hay un desplazamiento en la responsabilidad en la toma de decisiones, de alguien que sabe algo, a alguien que no lo sabe, se encuentra mal y no está en la mejor posición para tomar decisiones.

Vaya, ¿de qué me sonará esto a mi?

Algún día voy a escribir sobre las inclinaciones políticas de la investigación de mercados. Pero, ¡es que hay tantas otras cosas que podría hacer…!