Aquí arriba, el cartel oficial de la Feria de Abril de Catalunya 2008.

Y aquí el cartel oficial de la Feria de Abril de Sevilla.

Pocos ejemplos más claros de lo que yo llamo el Estilo Barcelona, un heredero directo de ese “diseño” de los primeros noventa, actualizado y remixado convenientemente, pero sin perder ni un ápice de su espíritu moderno.

No deja de ser curioso que un evento tan basado en la tradición y la nostalgia como la Feria de Abril también pase por el filtro del “made in Barcelona”. De hecho, diría que son precisamente este tipo de eventos los que despiertan de forma más clara el deseo de “modernizar”, de “actualizar”, como si la tradición, lo basado en el pasado fuera una ofensa estética de primer orden.

Hace diez, quince años, Barcelona era quien cortaba el bacalao en publicidad. Desde hace ya un tiempecito, gente como Sra Rushmore o Shackleton han evidenciado que el estilo Barcelona no tiene la exclusiva en creatividad. Eso no significa que SCPF, DDB o *ejem* JWT no propongan nada de valor (ahí está esa colección de Soles y Premios a la Eficacia), pero, ¿y si lo que antes era el no va más, se hubiera quedado en una fórmula, en solo un estilo?

A los barceloneses nos gusta mirar al resto de España por encima del hombro cuando se habla de creatividad, de arte. Al fin y al cabo, todo el mundo lo reconoce, “los de Barcelona sois tan creativos“… ¿Lo somos? ¿Qué demonios es ser creativo? ¿Es ingenio? ¿Es capacidad para resolver problemas de forma elegante? ¿Ser capaces de conectar emocionalmente? ¿Aportar cosas inéditas?

Si todo esto es creatividad, yo cada vez tengo mas dudas sobre la existencia de la creatividad barcelonesa (lo de “barcelonesa”, entiéndase en el sentido más amplio de la palabra), o al menos de su vigencia. Si el provincinismo es la estrechez de espíritu y apego excesivo a la mentalidad o costumbres particulares de una provincia o sociedad cualquiera, ¿no seremos nosotros, los reyes de la modernidad, los más provincianos?

Quizás todo esto parezca un ataque al gremio creativo barcelonés. Y, bueno, en parte sí, claro. Pero si esto pretende ser algo en realidad, es un auto-toque de atención. Que un creativo tenga un estilo propio no es malo en absoluto. Lo peligroso es que nadie sepa ver cuando ese estilo no se adecua en absoluto a lo que se pretende.