Hace poco estaba en una de esas reuniones internacionales que hacen las delicias de todo planner </sarcasmo> cuando alguien volvió a pronunciar la frase “this is a low involvement category”. Que levante la mano quien no la haya oído de casi todos sus clientes ( ¡y de varias agencias!). Y me acordé de lo que dijo, no sé si fue Russell Davies o los dos, “there are no low involvement categories, only low involvement brands”.

Tienen más razón que un santo, claro. Las categorías no nacen “involvementeadas” o “lowinvolvementeadas” por la gracia del Señor y allí se quedan. Hay marcas que se preocupan de hacer que las categorias sean interesantes, y hay marcas que no. ¿Un ordenador es una LIC? Pues depende. Pídele a un fabricante de hardware y te dirá que es la categoría más comoditizada de todas y en la que se tarda menos en copiar la innovación. Pídele a Apple o a HP, a ver que te dicen.

Así que, de la manera más tonta, entendí de que va el tema. En el mundo hay marcas interesantes, y las hay que no lo son. Y ahí entramos nosotros. La misión principal de un planner es la de hacer interesante la marca de su cliente.

No es la notoriedad. No es el branding. No son los sacrosantos valores de marca.

Cuando la gente se interesa por algo, eso pasa a un nivel distinto. Haz algo interesante, o mejor, algo que interese, y ya no estarás en el charco de las comodities. ¡Hasta podrás subirle el precio!

And remember…