De alguna manera, todo planner es al menos dos planners.  El primero; el clásico, el organizado, el estratega, el hombre de los diagramas y los análisis. El segundo; el chulo, el creativo, el hombre de las grandes ideas, el arriesgado, el rebelde.

Los dos planners conviven como buenamente pueden, aunque uno de los dos suele imponerse. Antonio Monerris es un gran Jekyll, por ejemplo. En SCPF, todos son (o aspiran a ser) Hydes.  No es casual, se nos ha enseñado que Hyde es el que mola de verdad. Si, vale, está un poco loco, tiende a machacar el mobiliario y un día de estos acabará en el cuartelillo pero es taaan irresistible… Todas las chicas se mueren en secreto por sus huesitos; es el peligroso, el alma de la fiesta.

Mientras, el pobre Jekyll se queda ahí detrás, con una copa de bourbon, bebiendo en pequeños sorbitos. Jekyll es el chico bueno, el marido atento, el padre de sus hijos. El tipo al que puedes llamar en plena noche y se presentará con la camisa planchadita y los deberes hechos.  Jekyll suele llevar gafas de tanto mirar números, se aclara la voz antes de hablar y raramente suelta un taco. En fin, un coñazo.

O lo era.

Los Jekylls de este mundo empiezan a ser sexys. Hans Rosling se pone de acuerdo con Google y transforma las estadisticas macroeconomicas en un aconcecimento deportivo. Todo TED es un festival de Jekylls, donde hasta un psicologo cognitivista brilla como una estrella del rock.

Clive Thompson convierte cualquier paper científico en un “no se vayan todavia que aún hay más” y, en la intersección Jekyll-Hyde, gente como Steven Johnson consigue hacer sexy e intrigante algo tan poco glamouroso como los estallidos de cólera londinenses del siglo XIX.

Y hoy mismo, en un prodigio de la sincronía, recibo la manera con la que los planners de JWT NY presentaron los resultados de un estudio sobre semiconductores (!!)

Hace años vi por casualidad un episodio del Cosmos de Carl Sagan y tuve de golpe la certeza de estar viendo la universidad del futuro. Parece que me equivoqué. Lo que estava viendo era un Jekyll pionero enseñándonos como hacer jiujistsu a todos los Hyde. Revenge of the nerd, que decía aquél.