Desde que he empezado a participar en las presentaciones de Seisgrdos a potenciales clientes, el comentario más frecuente es “¿ya os pagan royalties los de Pekin Express?”. Lo dicen por esto:

La Bacardi Murkmansk Route lleva dos años en marcha, así que más de uno sospecha que Quatro le hechó el ojo en su momento y ha aplicado el formato. En realidad el formato Pekin Express nació en Alemania el 2004, así que de plagio nada. En cualquier caso, eso es lo de menos. Aunque la idea fuera un calco (que no lo es), ayer la edición española del concurso demostró la diferencia que aún existe entre lo que un programa puede hacer y una marca aún no.

Idoia abandona porque tiene cancer

A ver quien es el majo que hubiese autorizado que 1)entrara en tu casting alguien que hace poco se trató co radioterapia, 2)dicha persona se pasara todo el viaje con ataques de asma, vómitos y diarreas, 3) al llegar a su límite físico y emocional confesara su problema ante las cámaras.

Podemos estar de acuerdo o no con la decisión de emitir ese contenido (yo personalmente me quito el sombrero ante la productora por su valentía y el respeto con el que lo hicieron). Sea como sea, no hay más remedio que reconocer que, al menos en este bonito país, los gestores de las marcas aún no están preparados para enfrentarse a cosas como estas.

Toni Segarra dijo hace poco que a publicidad tiene la obligación de ser optimista, de mostrar el lado más amable y deseable del ser humano. Lamentablemente, esas afirmaciones se suelen interpretar de la peor manera posible, pintando estampas de colorines, con gente perpetuamente feliz, besos y arrumacos.
Pekin Express ha demostrado que lo mejor del ser humano también aflora ante la peor adversidad, que justamente en los peores momentos es cuando sacamos lo mejor de nosotros mismos e inspiramos a los demás.

La pareje de concursantes tuvo que abandonar la carrera y no recibió ningún premio de consolación. No fue crueldad ni explotación del dolor. Fue el mejor reconocimiento posible a su lucha.

Como dijo el sabio, shit happens, man.