Por fortuna, España no tiene lugares como Times Square o Piccadilly Circus, tan repletos de publicidad que ésta llega a ser seña de identidad del espacio. Así que el concepto de “urban spam” nos toca un poco más lejos (me atrevería a decir que en muchos lugares de Europa el urban spam aún es visto como algo cool, pero mejor no meterme en berenjanales).

Lo que si es un fenomeno global es lo que podriamos llamar  “vecinos inesperados”. Uno cuelga un video en YouTube y al finalizar, el servicio te sugiere otros videos “relacionados”. El problema, claro es que lo que el servidor de YouTube considera “relación” incluye a tu competencia directa, a otro vídeo hablando de lo mismo, a gente parodiandote, etc.

Lo mismo pasa cuando introduces una palabra en Google, un tag en Delicious, y practicamente cualquier agregador de contenidos imaginable. Y claro, esto a veces molesta. Sobretodo si, en lugar de encontrarte por vecino una receta de crema de calabaza mejor que la tuya, te encuentras un spot de la competencia con un producto marcadamente superior.

Ay, la transparencia, que mal se lleva con las inversiones milonarias…

Para muestra, un botón que más bien es un bombon: mitad urban spam, mitad guerra de guerrillas, todo inteligencia: usar la pantalla Panasonic de Times Square para criticar la falta de reciclaje de las teles Panasonic antiguas.

Pobres departamentos de medios…