Excelente muestra de qué es el miedo en el actual numero de Wired:

But Debra Chrapaty, the Microsoft exec in charge of the company’s data centers, says that Microsoft’s infrastructure is so efficient it can compete in cost even with a company she refers to by the letter G. (She refuses to speak its name out loud because “every time you say that word, it reinforces their brand,” she says.)

Es duro tener tanto miedo que no te atrevas ni a pronunciar el nombre de tu rival. Supongo que por esto me gusta tanto la actual campaña de Burger King, Whopper Virgins. No es por la idea, no deja de ser un test ciego de producto, sino por esto:

Y por esto:

Burger King no tiene problemas en emitir la cantidad de gente que prefirió un Big Mac, ni en cerrar el video con una oda a la carne de foca. Precisamente por que lo hace nos creemos que su Whooper es mejor.

Parece una clase de primero de retórica, pero es algo que cuesta montones a los gestores de marcas actuales (quizás porque no recibieron clases de retórica). La idea que decir en alto el nombre del enemigo es darle la razón parece estar grabada en fuego, y cuesta horrores de eliminar. Es la idea que le ha dado tanta importancia a los símbolos culturales, que ha creado una generación de marketineros convencidos de que tener una marca cool es la solución a todos sus problemas. Como si lo cool eliminara mágicamente todos los problemas de tu producto, tu distribución, o tus errores de bulto previos.

Sorprende, pues, que la misma agencia que ha conseguido romper el miedo de BK, haya hecho esto:

Dílo, Redmond, dílo: Google, Google, GOOGLE!!