En antena, dos anuncios que parecen querer decir lo mismo, pero que dicen cosas muy distintas.

 

 

Uno, apela al sentimentalismo. Otro al orgullo.

Uno, quiere hacer de lo cotidiano algo extraordinario. Otro, quiere que lo extraordinario sea cotidiano.

Uno, ensalza a los anónimos por encima de los más famosos. Otro, busca que los más famosos inspiren a los anónimos.

Uno se basa en el peloteo. Otro, en el reconocimiento.

Uno provoca vergüenza ajena, el otro trasmite energía.

Y por eso y algunas cosas más,  Mahou es Mahou, y Nike es Nike.