Hace poco estuve preparando la enésima presentación sobre la web 2.0. y, sin tenerlo previsto acabé pensando en el fin del movimiento trendsetter.

La culpa la tienen estas imágenes:

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La de arriba muestra la cantidad de fumadores  del pueblo de Framingham en 1971. En rosa, los fumadores, en amarillo los no fumadores. La imagen siguiente recoge la misma información en 2001:

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El estudio, la revista Wired y un servidor sacamos las mismas conclusiones: Los buenos hábitos pueden ser tan contagiosos como los malos. La clave está en quien te rodea.

Pero si la claves está en quien te rodea, la clave está en tu familia y tus amigos, no en ese chico tan molón que siempre está a la ultima.

Ya veis por donde voy. Duncan Watts lleva un tiempo refutando la idea del Tipping Point de Gladwell, pero sus descubrimientos no acaparan la atención de tantos medios, quizás porque Watts se está cargando una de las más importantes gallinas de oro del marketing actual: las tendencias.

Scott Shuman lleva un buen tiempo ganándose muy bien la vida como gurú oficial de las tendencias de moda. Como buen gurú, su sola presencia despierta gran admiración en prensa, tele y radios, y no es difícil adivinar porqué. Shuman revoluciona los medios, pero no cambia un ápice la manera de funcionar de la moda: unos pocos elegidos indican a los demás lo que se tienen que poner. El que esos pocos elegidos tengan un blog y no una revista, o que se inspiren en gente del Raval y no del Upper East Side no cambia nada. Centenares de personas se morirán por captar su atención como sea, y otros tantos le ofrecerán suculentos contratos y patrocinios.

El concepto de “tendencia” solo es una manera de perpetuar el sistema vertical de influencia clásico de toda la vida. El de Elle y el de los spots de televisión. Yo, que soy un experto, te digo lo que tienes que hacer, masa ignorante. Pero es que además, el mundo de las “tendencias” sigue una carrera inevitable al absurdo: siempre habrá algo más nuevo, algo más “auténtico”, algo más “in”. Siempre habrá alguien convencido de ser el escogido para revolucionar el mundo, alguien que quiera demostrar que es más moderno que el del al lado.

Mientras, la gente deja de fumar porque sus amigos están dejando de fumar, y él no quiere ser el único que salga a la calle para echar un pitillo. Sus amigos, sí, probablemente empezaron a dejarlo por una suma de alertas sanitarias, casos de conocidos con problemas de pulmón, impuestos cada vez más altos y regulaciones cada vez más severas. No fue un proceso totalmente espontáneo, pero no respondió a los deseos de ningún trendy. Fue complejo, lento, orgánico, como la vida. Como las cosas importantes.

Pero claro, esto es muy complicado. Si hiciéramos caso a las evidencias tendríamos que prescindir de esos expertos tan elegantes que no hacen esas presentaciones tan bonitas. Y tendríamos que ensuciarnos las manos, bajando a los foros de discusión, a los espacios públicos; a debatir con montones de personas; a tener que convencerlas en lugar de impresionarlas; a tener que ganárnoslas en lugar de simplemente llamar a ese fotógrafo tan enrollado e irnos de finde con sus amigas.

¿Que ahora hay que hacer todo eso? ¡Vamos hombre!

Acabo de ver el vídeo preparado para celebrar el oro a la Eficacia Publicitaria en Responsabilidad Social, otorgado a la Conferencia Episcopal Española por su campaña “Xtantos”. Este:

 

No voy a entrar en la categorización de la Iglesia Española como “responsabilidad social”, pero sí en otra cosa: En el vídeo se nos dice que se registró el mayor aumento en 25 años de contribuyentes que donaron a la organización en su declaración de renta. Hasta ahí, datos sólidos como pocos.

Sin embargo, también era la primera vez en la historia que la Iglesia Española hacía una campaña de marketing. Y eso me hace pensar: dónde está el éxito, ¿en los contenidos de la campaña, o en la existencia de la campaña en sí?

No es que quiere cargarme el premio, felicidades a los ganadores. Lo que me hace pensar eso es el siguiente gráfico:

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Estos son los datos de Google Insights para “xtantos” en españa. Tres picos, cada uno menor que el anterior (totalmente concentrado en Madrid, por cierto). Me sorprendería que los picos no coincidieran con una ola televisiva de spots. Dicho de otra manera, si se hubiera hecho una campaña con otros contenidos pero manteniendo los medios,¿ se hubiera conseguido un resultado diferente?

La campaña no perseguía una cambio de posicionamiento de la Iglesia, no quería que los españoles viésemos a la Conferencia Episcopal Española como una ONG que se merece la misma ayuda que otras organizaciones. Buscaba que el mayor número de ciudadanos marcara una X en su declaración de renta. Y lo consiguió, gracias, en muy buena medida, a la televisión.

Este premio es, en el fondo, un premio a los medios. En concreto, un premio al papel preponderante que la televisión aún tiene en el general de los españoles. O, al menos, en el general de los marcadores de X para la Iglesia.

A muchos se nos llena la boca hablando de la meritocracia digital, de qué el contenido es el rey, de que ya no se puede hablar a la gente como hace unos años. Gracias, Conferencia Episcopal Española, por recordarnos que hay otros mundos, y están muy dentro de éste.

Si pidieras ejemplos de publicidad a la gente de la calle (es decir, no-publicistas, no-marketineros, no-diseñadores) probablemente la mayoría de respuestas no las concentraría Apple,ni quizás Nike, sino la industria del perfume y la moda.

Durante décadas, ellas han sido la fuente de inspiración de numerosas campañas, y ejemplos a seguir para muchas agencias: Chanel, Gautier, Calvin Klein, Dior… todas ellas, ejemplos de marcas fuertes, capaces de crear una lealtad a prueba de bala.

Y sin embargo lo hacen todo mal.

“Mal” desde el punto de vista de la indústria publicitaria “normal”, claro está. Ni USP, ni valores realmente diferenciales… Gill Linton acaba de publicar un excelente artículo que lo resume: “¿Sabe la industria de la moda lo que es una estrategia de marca?”

Linton usa la imagen de arriba para liarla. Si estuviéramos en una brand review de cualquier industria menos la de la moda, la comparativa de arriba haría saltar los colores a todo brand manager que se preciara: una serie de marcas completamente indiferenciadas ¡ que incluso usan la misma modelo!

Y sin embargo…

En el mismo artículo, Daniel Chu lo explica a la perfección:

“In fashion, we create mystique, and that’s the strategy. The mystique of creative collaborations, the mystique of pop-up shops, the mystique of photography – these are the tools to reframe the context of a fashion brand within culture. To make it more complex, fashion is a culture that thrives on itself, at its root, fashion is and always will be about itself. It creates to impress itself. In other product categories, strategy avoids mystique and relies on clarity. Strategy provides a clear consumer message, or emotional benefit, to products and categories which have no emotional or generational resonance.”

La industria de la moda funciona creando mística de marca, porque la industria de la moda ha creado  una cultura propia a su alrededor. Cuando eres cultura puedes citarte, parodiarte, reapropiarte… cosas que tienen todo el sentido del mundo dentro de tu cultura, pero ningún sentido fuera de ella. La única industria que también es cultura desde este punto de vista es la automovilística (otra que pringa de mala manera en el recuerdo asociado de marca).

Dicho de otra manera, la aplastante mayoría de la industria no es cultura. Es un conglomerado de promesas de marca más o menos acertadas que se micro-pelean para arañar un punto de share más, sustentadas en un conjunto de creencias sobre cómo funciona la mente de la gente.

Así que deberíamos ir con más cuidado como planners a la hora de usar uno u otro referente; ser cultura es muy guay, pero implica abandonar multitud de herramientas y creencias muy arraigadas en nuestro día a día. De hecho, prácticamente implica tirarlas todas a la basura.

Aquí estoy yo, escuchando las 93 versiones de la mítica Misirlou en Spotify, cuando oigo esto “¿tienes una fiesta?, ¿quieres escuchar toda tu musica sin interrupciones? Por 99 centimos, toda la musica de spotify sin publicidad durante 24 horas”.

Se que no hago más que insistir en lo mismo pero es que es así: Por cada 35 histericos que hablan de la muerte de la musica y la imposibilidad de  ganar un duro con ella hay 1 tio brillante que se gana muy bien la vida con ella PORQUE ENTIENDE COMO LA GENTE USA LA MÚSICA EN EL SIGLO XXI.

Estabamos mal acostumbrados a que ese alguien fuera Steve Jobs, es refrescante y esperanzador ver que hay vida más allá de la manzana.

Perdón, es “Free” gratis, oséase el nuevo libro de Chris Anderson haciendo honor a su nombre.

Quizás lo leáis y penseis igual que Malcolm Gladwell, quizás lo leáis y os guste tanto o más que su seminal The Long Tail. O quizas pase otra cosa.

Sea como sea es El Libro Que Todo El Mundo Debe Leer (si trabajas en marketing, comunicación y similares). Y por una vez te lo ponen fácil.

Tan fácil, que ni siquiera debes ir a su blog. El libro:

Y si lo prefieres, el audiolibro en ZIP.

Qué fácil, y qué bonito, y qué facil todo.

El sector se reunirá el próximo lunes para manifestar su postura ante la retirada de publicidad en TVE

16 asociaciones, directamente relacionadas unas con la actividad comercial, y otras de forma indirecta, se reunirán el lunes 15 para ofrecer datos que pongan de manifiesto el grave daño que el proyecto de Ley de Financiación de CRTVE provocará, si se mantiene en los actuales términos, en el tejido producto del país, al perjudicar el consumo y generar más paro, según los convocantes.
“Sin publicidad en TVE perdemos todos”, reza la convocatoria. La cita será en la sede madrileña de la CEOE/CEIM y en el transcurso de la misma se leerá y entregará un manifiesto firmado por gran parte de los damnificados, consumidores, fabricantes, industria publicitaria y operadores de telecomunicaciones que, entre otros aspectos, solicita que el Parlamento revise el consenso y lo adecue al consenso con los sectores afectados.
Las asociaciones convocantes son: AM, AEAP, aea, AGEP, MKT, AMAPA (de Aragón), APCP, Assocació Empresarial de Publicitat, FNEP, IAB e IAA, además de las asociaciones de fabricantes de juguetes, perfumería, o turrón, la Federación Española de Asoicaciones de Productoras de Animación, y la de usuarios de la comunicación, AUC.

No, en serio,¿alguien me lo explica?

¿De dónde sale ese grave perjuicio? ¿Quién se va al paro?  ¿Los fabricantes de turrones? ¿Los perfumistas? ¿De verdad?

Yo entiendo que TVE tiene un share respetable, y que la desaparición de la publicidad en ese canal tiene un impacto en el cálculo de GRPs. También entiendo que TVE de siempre ha tenido un especial arraigo en público de 50 para arriba, que es precisamente de los que más tele ven. Hasta ahí bien. Determinados anunciantes lo tienen más complicado para llegar a determinado público.

Pero ¿a que vienen esos llamamientos apocalipticos? ¿De que eso del paro? ¿Y lo del tejido social? ¿De qué sociedad se habla?

Podriamos estar así mucho rato, pero prefiero que las imagenes hablen por si solas.

Pasen y vean la reacción de Felix Muñoz (director de servicios de marketing en Telefónica) y la de  Angel Riesgo, presidente DDB Madrid:

¿Cuál de los dos está indignado? ¿Cual siente que si negocio está en riesgo de desaparecer? ¿Cuál mira al futuro y cuál al pasado?

Pues eso.

Via Trendwatching, un servicio online la mar de interesante: Hunch es un “asistente en la toma de decisiones” que se nutre de sus miembros  de una forma muy inteligente. Cuando te das de alta, el servicio se hace una serie de preguntas que determinan tu perfil a nivel de personalidad, estilo, consumo… y entonces liga tu perfil con los demás perfiles afines del servicio.

A partir de ese momento, las preguntas que tu hagas solo llegarán a aquellas personas afines, de forma que recibirás un consejo que, a priori, se ajustará más a tus necesidades que una pregunta abierta en Facebook, pongamos por caso.

Seguro que se le pueden encontrar pegas al sistema, pero lo que está claro es que esta gente ha entendido de que va el asunto. El social media no está bien porque somos muchos; si quieres cantidad hay muchos medios que te la consiguen sin problemas. La clave está en la coordinación de esos muchos: en la capacidad para llegar a aquellos que te interesan, aquellos que te aportan algo, aquellos que admiras, etc.

Si tienes un blog, solo vas a linkar amigos y gente que te gusta, si tienes un perfil de Facebook, piénsalo dos veces antes de aceptar a todo el mundo. Tener mil amigos no sirve de nada si ninguno te aporta algo. Quizás tu “alma gemela” vive en Udbekistán. Ahora podrás encontrarla. Ahora podréis ayudaros mutuamente. De eso va.


Bacardi Freedom Route 09. Empieza el cachondeo.

El pasado viernes, Félix Muñoz (según muchos publicitarios “el director de comunicación que todo director de comunicación debería ser”) estuvo en Complot hablando durante dos horas sobre la creatividad, su rol, y como protegerla en el entorno corporativo actual. 

De entre las muchas cosas interesantes que comentó, una me ha vuelto a venir a la cabeza: el conocido tema del creativo-estratega, o como los mejores creativos (*cof*Toni Segarra*cof*) son también los mejor equipados de pensamiento estratégico.

No voy a discutirlo. La figura del planner es un parche, un invento de urgencia para cubrir aquellos huecos en el proceso publicitario que, por lo que fuera, no eran responsabilidad de nadie. En un mundo ideal, los planners no existirían, y los creativos conocerían al dedillo las marcas, los consumidores y las formas de conectar unas con otros.

Dejando aparte que éste mundo dista de lo ideal, ¿no tocaría ya dejar el tema de las parcelas? Cuentas y estrategia se han pasado varios años proclamando que “creativo” es un adjetivo y no una seña de identidad, que los procesos creativos son hijos de mil leches, en los que, si nos ponemos un poco serios, no hay forma de asegurar que “alguien” sea el propietario de una idea.

Entonces, ¿por qué no pasa lo mismo con la estrategia? Vale que los planners todavía somos cuatro gatos recién llegados y que queda la mar de bien ficharnos para hablar de la importancia del enfoque estratégico, el conocimiento del consumidor, y todo eso. Pero a veces da rabia ver como los que se quejan por un lado hacen lo mismo por el otro. ¿Qué los mejores creativos son buenos planners? Casi seguro. ¿Que los mejores planners son creativos? Pues seguramente.

¿Y los buenos planners?¿Son buenos directores de cuentas? Y los buenos directores de cuentas, ¿son buenos planificadores de medios? Y los buenos productores, ¿son buenos creativos?

Hoy en día no hay casi ningún proceso que no se trabaje en conjunto. Esto no significa que “todos podemos hacer todo”, hay una serie de habilidades y experiencias que se tienen o no se tienen. Ahora bien, el buen profesional de la comunicación lo es, entre otras cosas, porque es capaz de tener una visión en conjunto de la comunicación. Porque más allá de lo que ponga en su etiqueta, piensa en global.

Steve Hardy los llama “generalistas creativos”. Sin duda suena bastante mejor que “creativo artista” o “planner salvamarcas”.

Ningún creativo puede llegar hoy a algo interesante sin pensamiento estratégico, venga de donde venga. Mira por dónde, también funciona al revés.

Fallon es una de las principales agencias en el  mundo civilizado, responsable de pequeñas joyas como las campañas de sony Bravia, o las amadas/odiadas campañas para Cadbury. Dicho de otra manera, poca gente puede darles lecciones sobre el estado actual de la publicidad.

Quizás por eso, porque Fallon es más consciente del estado de la publicidad que la mayoria, la agencia ha dado un salto que a algunes les puede parecer un pequeño capricho, pero que para mi es crucial: de crear/ gestionar contenidos, ha pasado a facilitarlos.

Se llama Skimmer, y es una “lifestreaming thing” para hacerlo todo en un mismo sitio. “Todo” se refiere a recibir y distribuir feeds de Facebook y Twitter, difundir los nuevos articulos de tu blog,  recibir nuevos videos de tus contactos  Youtube, nuevas fotos de Flickr, o subir las tuyas.

En resumen: han creado un software para facilitar la difusión de contenido online.

Fallon no es una compañia de soft. Ni una startup 2.o. Sigue siendo una agencia de comunicación. Pero eso si, hace mucho que dejaron de ser una agencia de publicidad.

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